Roraimanews

Cultura piar N ° 4

La educación, el cultivo de las artes y las ciencias; liberan un pueblo de la ignorancia y sometimiento.

Breves

Ángel  Romero, “Romerito”

Desde el día que llegué a Upata- los primeros de enero 1976- mi tío, Ángel Romero, se hizo solidario con las expectativas de un joven con muchos sueños, pero sin brújula clara.

Traía una poca experiencia con los títeres y la actuación, así como algunos conocimientos de la cerámica y otras artesanías, pero  como dije arriba, las costas estaban lejos y me sentía en medio de un gran mar o lago.

 Al momento Romerito- como lo lo llamaban en estas tierras guayanesas- se abocó diligente y afectuosamente, y pronto estuve compartiendo con algunos docentes un taller de títeres, el cual se había iniciado en la casa de la cultura  y abriendo mi  propio talle de cerámica.

Así era Ángel Romero, no solo con su familia, sino con mucha gente: Solidario, desprendido, siempre dispuesto a colaborar y atender a cualquiera de los cultores que necesitara su apoyo. Como ejemplo, doy testimonio del empuje e incentivo que le dio al grupo de títeres Jau Jau: Primero, el grupo nace de un taller gestionado por él, ante la oficina de desarrollo social de la C.V.G. Segundo, una vez constituido el grupo de títeres,  organizó y coordinó nuestra primera gira estadal.

Sin embargo-reitero- no solo fue con el grupo de títeres, también hizo teatro con las agrupaciones establecidas y que daban vida a la institución que dirigía; igualmente cantó y acompañó a varios tríos y agrupaciones musicales en serenatas, y eventos formales.

Romerito fue siempre el preferido cuando había que cantar tangos, aunque algunas veces también  entonaba boleros.

En una oportunidad presentó al tenor  venezolano Carlos Almenar Otero, en el auditorio del liceo nacional Tavera Acosta, ese día estaba radiante y feliz, porque  el famoso artista invitado; era de sus preferidos.

Luego de la presentación y después de la cena, Romerito tuvo el honor de cantar a cappella,  para uno de los mejores tenores de Venezuela, en esos momentos.

Ángel Romero fue un dedicado y preocupado promotor de cultura, su dedicación  se multiplicó y dio sus frutos como presidente de la casa de la cultura María Cova Fernández, en Upata, fundó junto a cultores y autoridades del gobierno estadal, varias casas culturales por diferentes localidades del estado Bolívar.

Romerito  asumió  por los años 80, la recién creada dirección  de cultura y deporte del distrito Caroni-ahora municipio- igualmente formó parte del primer equipo directivo de la Dirección de Cultura del Estado Bolívar. Muchos artistas upatenses-y de otros municipios del estado- tuvieron en Ángel Romero, Romerito, un aliado y un apoyo firme,  para sus proyectos y propuestas culturales.

Ángel Romero Cabrera nace en marzo de 1935, en la ciudad de Caracas. Hijo de una familia trabajadora y emprendedora, como diríamos hoy día. Su madre, la abuela Emilia Cabrera de Romero, elaboraba varios tipos de comidas livianas como empanadas, tequeños, arepas; y artesanías diversas, que luego eran vendidades por él, junto con los hermanos mayores.

Le “tocó” ser limpia botas, aprendiz de boxeador, conoció el oficio de construir lápidas y lozas para tumbas, con sus tíos maternos; quienes trabajaron el cementerio general del sur de Caracas.

A los 19 años entra a trabajar como oficinista en el banco de Venezuela y hace amistades con un grupo de amigos, quienes formaban parte de una especie de “peña cultural” y -según el propio Romerito- esos  fueron sus inicios en el mundo de la cultura.

Luego llega a tierras del estado Bolívar-1966- y se coloca como maestro en una cual primaria.  Quedaba en un caserío del actual municipio Cedeño, llamado “Capachal”, allí conoció a Carmen Castillo, quien se convertirá en su esposa;  en el 1968 se viene a Upata, donde nacen sus hijos Abel, Ivonne, Irania, Rigomar; Mariú y Virginia.

Como se reseña anteriormente en el año 1.976-12 de octubre- asume  la presidencia de la casa de la cultura María Cova Fernández.

En el año 2.009 la cámara municipal del municipio Piar, lo nombra cronista  de la cuidad de Upata, y ejerce su tarea como investigador y cornista,  hasta el día que decidió  irse de este plano terrenal el 11 de setiembre del 2018.

¡Honor a Ángel Romero, Romerito!

La Cultura y Los Días

46 aniversario casa de la cultura María Cova Fernández

El pasado viernes 15 de octubre, en la sala de Arte Jau Jau, desde las 09 de la mañana, hasta la una de la tarde, varias instituciones culturales y cultores de Upata brindamos un  cálido cumpleaños 46 a la casa de la cultura María Cova Fernández.

En el agasajo se presentaron: La estudiantina Mimina Rodríguez Lezama, Fundación teatro de títeres Jau Jau, danzas Venezuela es Danza,  danzas Acuarelas del Yocoima, el complejo cultural Manuel Piar, el instituto autónomo de cultura del municipio, el poeta y periodista Eligio Gonzáles; el cantautor juvenil Frayer Pérez , la escuela de modelaje Stewart Model, también nos acompañaron amigos y personalidades: La presidenta del Instituto de cultura de municipio Piar; Yecelis Guadely ( Quien trajo una exposición de muestras fotográficas, relacionadas a eventos y encuentros de la casa de la cultura María Cova Fernández) el doctor y diputado al CLEB, Franscisco Contreras, el antropólogo y asesor indigenista del gobierno nacional, Saúl Rivas Rivas, la profesora Yeny Gastel, directora de la agrupación de danzas Yaurima; grupo que cumplía ese mismo día 13 años de existencia.

El cronista de la ciudad el doctor Hatife Habib junto con el profesor José Guevara, nos comentaron anécdotas y dieron cita de fechas y recuerdos sobre los inicios de la  casa de la cultura, así como, del hombre que se convertiría en su motor: Ángel Romero “Romerito”.

Allí de conversó y se concluyó sobre la importancia de tener espacios culturales como la casa de la cultura María Cova Fernández, la Sala de arte Jau Jau, el complejo cultural Manuel Piar o la biblioteca Carlos Rodríguez Jímenez; espacios necesarios  para nuestros niños y  juventud.

Felicitamos a la señora Mariela Solozo, a los muchachos de la escuela de modelaje Stewart Model y a todas las personas que contribuyeron a darle  un “toque” amable y hermosa a la actividad

¡Las sombras siempre acechan y pretenden apagar la luz!

Por eso  el maestro del Libertador, Simón Rodríguez, anciano y agobiado por el desencanto; se dedicó a elaborar velas ¡Velas para  guiar  por  caminos virtuosos  a los hombres!

¡Última noticia!

Cuando lo supe, aún estaba acostado-era ya de mañana- mi cuerpo había pasado la noche combatiendo una gripe impertinente.

En un comienzo quise expresar mi asombro y anonadamiento al conocer la noticia, la llamada culminó y deje de lado el celular, con pereza y soñoliento me quedé en la cama meditando el suceso.

Sin darme cuenta me encontré en un gran salón: Había mesas, sillas y no estaba solo, unas diez personas compartían conmigo el espacio. Cerca de los mesas y las sillas, estaban unas estanterías llenas de libros, muchos libros.

Al rato, todos teníamos en las manos algún tipo de literatura y hasta comentábamos entre nosotros, cuál era el contenido de nuestro libro.

¡De pronto, la luz se hizo ceniza! ¡Se escucharon unos horribles chillidos en lo alto! Miramos, y el techo había sido desgarrado, solo estaba la noche sin estrellas ni luna, una noche oscura y fría. Al instante aparecieron figuras aladas, grandes, con cabezas terminadas en picos ganchudos y otras tenían colmillos deformes y gigantescos. Las criaturas emitían los escalofriantes graznidos. Se fueron acercando a nosotros, intentando tomarnos con sus  sudorosas y escamosas garras, pero pudimos evadirlas corriendo junto a las mesas, uno de nosotros sacó una vela; logramos prenderla y comenzamos a leer en voz alta.

¡Como por arte de magia! Las bestias se detuvieron, levantaron vuelo y desaparecieron! ¡Bravo, gritamos contentos!

Salimos del salón, puesto que había desaparecido el peligro, pero estábamos equivocados ¡Cuan equivocados! ¡Súbitamente y sin darnos tiempo, un hidroscopico  ser,  mezcla de  ave con mamífero, serpiente y quizás piraña; se nos abalanzó! ¡Tomamos los libros colocándolos encima de nuestras cabezas para defendernos de semejante demonio! ¡Pero era tarde, su rapidez fue más precisa que nuestra ingenuidad! ¡Sentí que mi cuerpo era levantado por los aires! ¡Grité, invoque las leyes de los hombres y las divinas, pero la criatura no hacía caso y mas bien intentaba escurrirse en una diminuta grieta que había en el suelo! ¡ se me ocurrió narrar algunos pasajes de cuentos que conozco de memoria, pero eso enloqueció al demonio que me tenía sujeto! ¡La situación era desesperante, mi cuerpo estaba atravesando el intersticio junto con el bicho¡ ¡Y justo en ese momento comencé a despertar! Mi corazón late aceleradamente, creo que han pasado diez o quince minutos, pero aún no me atrevo abrir los ojos, tengo el temor de que el ser demoníaco, se encuentre cerca, muy cerca de mi yugular.

Cuento

Sensaciones

Todo comenzó hace tres días. !Si, apenas tres días y ya tengo un montículo en la cabeza del tamaño de un huevo!, y otro me está saliendo del lado contrario; así que  tengo uno grande a la derecha y otro creciendo a la izquierda.

Por supuesto que había escuchado desde pequeño que a los hombres le podían salir cachos en la cabeza; era difícil imaginarme hombres cachudo como toros, pero eso escuchaba en mi casa, en la escuela y en todas partes; por lo que tenía que ser cierto.

Luego cuando me hice adulto y comencé a transitar por los asuntos del amor, comprendí que era una metáfora; es decir nos salían cacho cuando nuestra mujer a escondidas se revolcaba con otro hombre y eramos ignorante de la situación. Después aprendí que ser cabrón-aquí en mí país- es tener cachos y saber por que los tenemos. De igual manera, descubrí que abundan o abundamos hombres con esta situación, sin que ocurra alguna cosa trágica que lamentar.

Han pasado diez días y el huevo  de la derecha tiene la forma clara de un cuerno, el de la izquierda va tomando la misma característica. Hasta ahora el sombrero me tapaba los cachos, pero ya casi no puedo esconderlos, así que decidí ir al hospital y hacerme ver por un médico.

Cuando el doctor vio y tocó por primera vez los cuernos expresó “oiga amigo, esté tranquilo, se asombraría usted de que no es el primero que veo”; cómo, es qué acaso hay más, le pregunté; “claro” me dijo el médico, tomando el teléfono. Mientras llamaba a su colegas,  terminó de explicarme: “Los he visto muchas veces, pero en películas, “comiquitas”; suplementos, usted sabe …

En eso llegaron casi en tropel varios médicos. El doctor, orgulloso expresó “!colegas, compañeros y compañeras aquí tenemos un caso verdaderamente fuera de serie!, tomándome la cabeza la giró varias veces- “observen bien, !dos cachos, dos cachos duros!”, tocó con fuerza- “grades -tomo un metro y los midió- “y se están curvando como cualquier toro o buey”. Allí soltaron la risa los presentes- mi cara se puso roja de la vergüenza y de la ira. Traté de levantarme de la camilla para irme, el médico me detuvo “no tan rápido compañero, disculpe la risa de mis colegas, es de puro nervios, todos estamos encantados; es decir asombrados al igual que usted  de semejante fenómeno y queremos estudiarlo a fondo, conseguir la causa y por supuesto curarlo de tan llamativa enfermedad- aquí hubo risas y muecas disimuladas-. Luego de una buena hora, los galenos habían llegado a la conclusión que me debían hospitalizar urgentemente para averiguar cual era el motivo de tan extraña situación. Seguidamente una hermosa enfermera se acercó y acariciándome los  cachos colocó en mi brazo una hipodérmica con sedantes.

Llevo seis días en el hospital, recibo ciertamente una atención bastante buena; tengo café siempre por las mañanas, radio,  televisión; Internet, y las enfermeras se disputan mi cuidado.

No tardó mucho tiempo en difundirse la noticia de que en el hospital había “hay un hombre con cachos de verdad verdad”, y creo que fui algo así como “viral” en ese centro de sanidad por un largo tiempo.

Estaba en la sala seis; enfermeras, bionalistas, pasantes; los camilleros y porteros, se asomaban para ver al hombre con cuernos. Después me enteré que llegaron a vender números para hacer colas y mirar  por la ventanilla de la habitación, al hombre “cachúo”.

Han venido especialistas de todas partes del país y esperan la llegada de médicos alemanes, y franceses; un sabio oriental- eso lo supe luego-no se si de la india u otra parte lejana de esos parajes anotó su visita también.

Llevo ya tres meses en el hospital, los cachos han dejado de crecer y ahora están soltando la pelusa con la cual nacieron, se encuentran por decirlo de alguna manera, agarrando “pulitura”. Están brillando como bolas de billar nuevas y se agudizan en las puntas.

Las muchachas-las enfermeras- mas amigables lo limpian y juegan con ellos.

Inventaron un juego con los camilleros “El Tiro a los cuernos”; se trata de lanzar unas especies de aros hechos con “mangueras” de esas que nos colocan cuando estamos deshidratados. El juego es así:  Se distancian unos cinco metros de mi camilla. Si lanza un camillero y acierta  ambos cuernos se lleva una enfermera al baño; si quién ensarta los aros es una enfermera, ella se lleva al baño a la enfermera que quiera; es decir siempre se va una enfermera al baño con el ganador o ganadora.

También jugaban barajas y se hicieron una que otra fiesta. Mi habitación parecía algunas veces, una feria permanente. Con el tiempo en vez de mejorar fui perdiendo el apetito, no dormía, y cada vez que trataba de leer un buen libro, surgía una nueva teoría y entonces exámenes  van y exámenes vienen.

Una mañana aprovechando que todos: Enfermeras, camilleros, médicos y limpiadores; estaban dormidos de la borrachera-producto de una de las tantas juergas ya descritas-.tomé una segueta del equipo instrumental médico, me deslicé hasta el baño y como pude corté los flamantes cuernos. Sudé y dolió lo suyo, pero lo hice. Luego conseguí en las carteras de las enfermeras lijas para las uñas, con ellas me rebajé los pequeños trozos(de cuernos)  cuernos que quedaron hasta dejarlos parejos.

Viéndome en el espejo, observé que no se notaba casi nada en mi cabeza. Tomé un pantalón de unos de los médicos mas bajito, una camisa y con cholas en los pies, salí del hospital, así como si nada, radiante y feliz.

Caminando llegué a mi casa, tomé lo indispensable y me mudé a otra ciudad.

Vivo hace año y medio en un pequeño pueblo, el cual es obvio que no debo nombrar.

Conseguí un trabajo mas o menos agradable, alquilo una habitación amplia y tengo novia nueva. También está claro que me cambié el nombre y el apellido.

Ha pasado algún tiempo y he logrado por fin tomar el ritmo normal de mi existencia. Con carmen-mi nueva novia- voy al cine de cuando en vez. Algunas noches nos quedamos en la habitación, comemos, bebemos un poco de licor y hacemos el amor; y otras veces leemos y comentamos sobre autores y libros.

Hoy-doce largos años- soy un hombre como cualquier otro, solo que  cada mañana debo tener cuidado de lijarme los benditos pedúnculos craneales, para que mis dos hijos no vaya diciendo por la escuela que su padre tiene cachos en la cabeza…

Nombre y Saberes

Mapurite

Mapurite, también llamado anamú, apacin, zorrillo, entre otros nombres. Taxonómicamente se denomina “Petiveria alliacea” y es una planta conocida desde muy antiguo por su cualidades para desinflamar tumores, dolores musculares  y últimamente como anticanceroso.

Se consigue desde  el sur de Estados Unidos de América, hasta Argentina.

En Venezuela su nombre alude al conocido animal que arroja fluidos “hediondos” como mecanismo de defensa;  tal vez sea por el olor penetrante de sus hojas.

Aún abunda en las montañas que rodean a Upata, en los lugares sombreados y cerca de las quebradas y riachuelos.

Los pueblos ancestrales; nuestro indígenas, conocieron esas cualidades del mapurite.

hace unos  30 a 25 años atrás, se rumoró sobre sus capacidades para contrarrestar la terrible enfermedad del cáncer, igualmente como analgésico; lo que ocasionó una depredación atróz contra este espécimen  vegetal de nuestras selvas y sabanas, acabando con muchísimas plantas, las cuales hubiesen brindado un beneficio  real -quien sabe si para otras enfermedades-  en personas con ese terrible mal (El cáncer), ocasionando casi el exterminio de la espacie en vastas zonas del país. Afortunadamente-como se comenta al inicio- quedan reservorios en las sabanas y selvas de nuestra Amazonia: Estado Bolívar, y estado Amazona, Delta Amacuro y parte de Anzoátegui y Monagas, así como en otras regiones del territorio nacional.

El mapurite no solo tiene cualidades medicinales, también es cultivada como: “Planta de la suerte y adorno. En algunos países es bastante común en patios y jardines, no tanto por sus cualidades ornamentales, sino más bien porque el vulgo le atribuye propiedades mágicas, que sirve para preservar a los habitantes de la casa contra las hechicerías”.