Roraimanews

Cultura Piar N ° 1

La educación, el cultivo de las artes y las ciencias; liberan un pueblo de la ignorancia y sometimiento.

BREVES

Hace 67 años, al lado donde hoy está la Sala de Arte Jau Jau calle Unión, casa N.º 62, sector centro de Upata; nace el docente, artista teatral, artesano y titiritero: José Guevara.

Estudia primaria entre Santa Ana y Anaco-estado Anzoátegui- y Santo Domingo en Upata.

Trascurre los primeros años de bachillerato en el liceo Roscio del Callao y culmina en el liceo Tavera Costa; Upata.

Cursa educación por mejoramiento en el núcleo de la UPEL Maturín, Estado Monagas y preescolar núcleo Bolívar.

Trabajó en la UDO 45, San Félix, núcleo rural 84 -El Valle- escuela Guasipati, en San José del Palmar; Preescolar 40-88, barrio 23 de enero-Upata- director Centro Escolar Rural Yocoima; supervisor preescolar Ministerio educación en el municipio Piar.

En el año 1975 siendo bombero voluntario, realiza un taller de teatro en la recientemente fundada, casa de la cultura María Cova Fernández -Dirigida por el recordado maestro Ángel Romero “Romerito”- el taller “Iniciación al teatro” fue dictado  por la célebre agrupación  de teatro nacional “Rajatablas”.

Luego para el mes de febrero del 1976, forma parte de un taller de títeres conducido por el fallecido maestro titiritero Eddy Salazar.

Desde ese momento, su vida ha estado unida-indisoluble, dice él- al arte teatral, con los títeres, la actuación y dirección de teatro estudiantil.

Después de 46 años, Guevara continúa transitando esos mundos maravillosos, creativos y de reflexión; que siempre acompaña a los títeres y al teatro en general.

La Cultura y los Días

Durante los meses de agosto y setiembre, se acostumbra en casi toda Venezuela, realizar actividades recreativas, dirigidas fundamentalmente a los estudiantes, quienes se encuentran en temporada de vacaciones escolares.

En el marco de ésta tradición -ya cuenta con varias décadas de trayectoria- se han desarrollado programas desde las instituciones culturales, educativas, bibliotecas y otros organismos públicos y privados. Hace algunos años, impulsado por el gobierno nacional y orientado a las comunidades,  aparece el IDENA.

En Upata tres instituciones culturales; La biblioteca pública Carlos Rodríguez Jímenez, La casa de la cultura María Cova Fenández-hoy complejo Manuel Piar- y la fundación teatro de títeres Jau Jau;  han mantenido desde hace unos 35 años; los llamados planes vacacionales.

En la biblioteca pública, se coordina una jornada de lectura recreativa, acompañada con diferentes talleres de artesanías, teatro, títeres; música y pintura. Actualmente están siendo planificadas y atendidas por las encargadas del espacio: Mariela Zerpa y Lusimna Marcó.

El complejo cultural Manuel Piar, realiza desde los inicios de agosto sus actividades de recreación y formación de niños y niñas desde los 4 hasta 13 años.

Importante es señalar que el Instituto de Cultura del municipio Piar, contribuye activamente, con los planes vacacionales de la biblioteca y el complejo cultural. La coordinadora del Complejo Cultural;señora Mariela Solorzo  y la presidenta del Instituto de Cultura; señora Yecelis Guadelis, llevan adelante el buen desarrollo del plan  vacacional.

Por su parte, la fundación teatro de títeres Jau Jau, está configurando sus talleres de títeres, teatro, literatura; muñequearía de trapo, etc. Dirigidos a estudiantes y público en general; donde podrán participar niños, niñas, jóvenes y adultos; desde los 06 años en adelante. Es igualmente importante, decir que regularmente las diferentes instituciones culturales referidas, articulan entre ellas sus actividades; es decir unen sus esfuerzos para un mayor disfrute y alcance de los participantes en sus respectivos planes vacacionales.

Fundación teatro de TÍTERES Jau Jau
Complejo cultural manual piar
Biblioteca Carlos Rodriguez Jimenez

PROGRAMACIÓN FUNDACIÓN TEATRO DE TÍTERES JAU JAU
AGOSTO/SETIEMBRE 2021

En conversaciones y acuerdos con la profesora Katiusca Rodríguez, supervisora del circuito escolar 03; a partir de la primera a segunda semana de septiembre y hasta avanzado el mes de octubre de 2021; el grupo de títeres Jau Jau retoma las presentaciones y talleres de títeres en los sectores de San Ramón, Los Arrendajos, Mundo Nuevo y Monte Cristo.

El nuevo elenco del grupo de títeres Jau Jau,conformado por:

Luis Romanache, Katerina Hernández, Ana Romero, Rosaura Martínez, Rogelis Martínez, Roximar Martínez, Alfredo Sifontes, Luis Sifontes; Darlene Torres, Paola González y Fabiana González ;acompañados por Luis Reyes, Manzur Ascanio e Isnaldo Carvajal: estará como siempre, compartiendo con los niños, niñas, representantes y docentes de las comunidades y centros educativos referidos,  sus experiencia en el teatro de muñecos.

Cursos y talleres en la sala de arte Jau Jau

La fundación teatro de títeres Jau Jau presenta para esta temporada de agosto a octubre su programación de cursos y talleres de formación artesanal y artística.

Iniciando este 16 de agosto 2021 con el curso de: Diseño de uñas acrílicas (Básico)

 17 de agosto 2021 con: Construcción de muñecas tradicionales de trapo; Donde se diseñaran y elaboraran 04 modelos diferentes de muñecas.

hora: 09 AM

Hora: 09 AM.

Cejas y pestañas(Básico) 23 de octubre

hora: 09 AM

Licenciada: Deiside Fariñas

Apreciación literaria(Dirigido a estudiantes de bachillerato)

Inicio: 27 de agosto

Costo: gratuito

Días: viernes y sábados

Hora: 03 PM a 05 PM

taller de títeres:

Construcción y manejo de títeres de guante, varilla y marionetas.

Modelaje con arcilla:

Inicio: lunes 06 de setiembre

Días: Lunes y miércoles

hora: 03 a 05 pm

Costos: Gratuito

Información : Sala de Arte Jau Jau

Vivencias

La mina
La Justicia

El latir de unos perros, junto al rugido impertinente de una motocicleta, obligaron a levantarme  del chinchorro (hamaca). Aún estaba oscuro, pero  con el tiempo habría de descubrir que justo a las 4.30 am, uno de los vigilantes y parte del sistema administrativo de la mina, hacía el primer recorrido del día.

Al poco rato varias figuras humanas aparecían entre las brumas del amanecer: Unos con sacos «mineros», otros con pequeños picos, palas y botellas de plástico con agua.

Se dirigían cada cual a sus respectivos «BARRANCOS».

Algunos mineros son dueños de su pequeño «barranco»,  pero  hay quienes trabajaban  para terceros  propietarios; el caso es que al salir el sol, casi nadie estaba en su «bugui». O pequeño campamento donde viven( Esta  denominación -según me contaron- viene del lugar que usan los presos cuando tienen las visitas conyugales; el cual se tapa o sella por todos lados con telas y otras materiales, para dar intimidad a la pareja)

Luego de levantarme, de manera recurrente me dirigía al lugar donde satisfacía mis necesidades intestinales y urinarias. Éste quedaba como a quinientos metros de la pequeña casa de tablas con techo de hule, donde dormí por nueve días- «mi bugui» se encontraba ubicada en la «calle comercial» de La Justicia. Luego de vaciar los fluidos tóxicos de mi cuerpo, me daba un buen baño mañanero puesto que a pocos metros habían dos grades taques, siempre llenos de agua de lluvia.

A eso de las siete, subía con mi amigo Roberto hacia  la «base» para desayunar; allí estaban siempre, cuatro o cinco de los cuidadores administrativos y de seguridad de la mina. Siempre los vi fuertemente pertrechados; listos ante cualquier contingencia.

Ya entrada las ocho de la mañana, me encontraba en la iglesia Pentecostés, donde daba el taller de títeres- galpón sin paredes, pero  techado y en sitio alto, cercano a la la calle comercial- al poco rato comenzaban a llegar los niños y niñas; todos hijos de mineros o dueños de pequeñas bodegas.

Algunos días, el taller contaba con catorce a quince  participantes, otras veces asistían cinco y hasta cuatro nada  más.

Varios factores incidían en este comportamiento; en primer lugar era la primera vez que esos niños- entre cuatro y catorce años- realizaban una actividad de este tipo. Hasta este entonces, la rutina era ayudar algunas veces a los padres en la mina o la bodega;

ahora tenían un horario mañana y tarde, donde alguien-yo- pretendía cambiar sus costumbres, para inculcar algo novedoso: Crear y disfrutar construyendo muñecos de títeres, con botellas vacías, ramas, hojas, medias y otros elementos del medio circundante. Sin embargo, durante nueve días, ocho de los niños fueron consecuentes y al final estuvieron en el pequeño juego de títeres que se presentó para celebrar el día internacional del niño  y la niña, en la mina «La Justicia».

Al medio día los niños se retiraban del taller. Con mi amigo Roberto-quien me incentivo llevar el taller de títeres a la referida comunidad- iba nuevamente a «la base» para almorzar; en oportunidades estaba «el jefe»; el coordinador del sistema administrativo y de resguardo de La Justicia.

Al medio día los niños se retiraban del taller. Con mi amigo Roberto-quien me incentivo llevar el taller de títeres a la referida comunidad- iba nuevamente a «la base» para almorzar; en oportunidades estaba «el jefe»; el coordinador del sistema administrativo y de resguardo de La Justicia.

En la tarde, los alumnos se iban a las cinco, repitiéndose el peregrinaje  de quinientos metros hasta «La Base”. De regreso al «Bugui», tendía el chinchorro-hamaca- y solía platicar sobre diferentes temas con mi amigo. La historia de Venezuela era la pasión de Roberto- quien curiosamente es de origen peruano/ alemán- durante estas entretenidas conversaciones, aprendí detalles que francamente desconocía de algunas de nuestras batallas independentistas y  de nuestros próceres.

Poco a poco cada bodega iba dándole uso a sus plantas eléctricas- con combustible de gasolina- se encendían los bombillos y desde el único salón de billar que había en el lugar, se escuchaba música; el referido billar, quedaba justo frente a mi bugui.

La calle comercial se congestionaba, la gente iba y venia a todo lo largo y ancho de la misma.

Pequeños  negocios ofrecían desde «perros calientes», hasta pollo asado, bebidas refrescantes y alcohólicas, café; empanadas, bollos rellenos, etc.

Al llegar las nueve, las luces y las plantas eléctricas, se apagaban. Todos los trabajadores de lamina-mineros y bodegueros- se retiraban a su campamento o bugui. Debían dirigirse a sus respectivas moradas improvisadas, so pena de recibir alguna amonestación, y en ocasiones castigos mas severos.

«El pana» Roberto se despedía; y estando acostado en la hamaca, venía el suplicio de los aterradores y monstruosos zancudos, «puri puri» y otros bichos igualmente agresivos. Durante todas esas noches, supe porque los mosquiteros eran artículos de gran necesidad en la mina.

La culminación del taller-nueve días después de mi llegada- coincidió con la celebración del día internacional del niño (18 de julio en esa oportunidad) como lo reseñé arriba.

En ese marco, los padres de los niños y niñas participantes, prepararon algunas galletas y dulces, miembros juveniles de la iglesia «La Justicia de Dios” colaboraron ambientando el local y confeccionando un «teatrillo» para la pequeña representación de los titiriteros infantiles.

El jefe del equipo administrativo y de resguardo de la mina, se hizo presente con varios de sus subalternos; trayendo varias tortas, obsequios y comida-el famoso <<pelao Guayana>>.

Fue un sencillo, pero cálido homenaje a los niños y niñas que comparten con sus padres, ese extraño y sin duda complicado mundo  de la extracción del oro al sur del estado Bolívar.

                                         

Una de las tardes, mientras estábamos retocando la pintura de varios títeres, se escuchó el sonido de un helicóptero. Repentimanete, todos los niños -los grandes y pequeños -salieron del local y comenzaron a disparar con armas ficticias hacia la nave. Quedé varios segundos como suspendido en el tiempo, tratando de procesar  este insólito, unánime y colectivo comportamiento de los niños al repeler con tanta vehemencia, al aparato* en cuestión. Posiblemente y con una mejor perspectiva, pueda en el futuro, llegar a una conclusión que me sea clarificante (Eso aspiro).

Aún así,  los títeres pudieron expresarse junto a sus manipuladores infantiles; evidenciando que durante miles de años y en cualquiera de las condiciones o culturas, el teatro de muñecos – hasta unos títeres construidos con desechos- estará allí, para hacernos reír, algunas veces llorar, y en oportunidades reflexionar sobre los asuntos de la humanidad.

Nombres y Saberes

El mamón, fruto de  dulzor tropical

En venezuela-y posiblemente en varios  países de América del Sur- es frecuente ver cerca de las selvas, sabanas, en las montañas al sur de Guayana; a la orilla de riachuelos y otros lugares de nuestro país; un árbol de buena estatura, frondoso, de hojas verde oscuras, y entre los meses de julio/agosto/ setiembre, da unos frutos en racimos o “gajos”.

Frutos mas  menos redondos u ovalados, aún cuando están maduros son de color verde. Una  vez rota la cáscara o concha; nos encontramos con una especie de almendra o pepa, con una pulpa amarilla/naranja y agridulce. Alguna veces cuando se consume en grandes cantidades, produce eso que algunos llamamos “dientera”.

Nuestros abuelos usaban todo del mamón sus hojas son medicinales- dolores reumáticos, contusiones musculares, mareos. Igualmente se hacen cataplasmas con sus hojas y ramasen caos dehuesos rotos; para la diarrea y hasta sirve “combatiendo” los “sudores” fuertes-las hojas aún verdes- La “comida” de la “pepa”, se mezcla con la masa del maíz para las arepas y bollos. El dulce de mamón y el jugo del mismo fruto, son realmente exquisitos. Así mismo, la madera se utiliza para muebles, y otros útiles.

Hace unos cuarenta años, en la plaza Bolívar  de Upata, vivían varios arboles de mamón; para la fecha de carga, se podía ver algunos jóvenes “encaramados” en la “mata” de mamón recogiendo los racimos de frutas maduras.

Es una lastima, el que desde unos treinta o cuarenta años a la fecha, las autoridades responsables del ornato y cuido de los espacios públicos, de Upata, han tenido como misión (Extraña misión) tumbar los mamones emblemáticos de nuestra plaza.

Con el pretexto” de: “Sueltan muchas hojas, ensucian”

¡Oh Díos! El follaje jamás ensucia; mas bien se convierte en abono; ¡Eso lo saben todos los agricultores y conuqueros del mundo!

En algunos casos Alegaron que ¡Estaban enfermos! ¡había que tumbarlos! ¡Pues bien, cuando un familiar se enferma, buscamos la manera de curarlo! ¡No los matamos así no mas!

Abogamos desde este pequeño rincón, por un mejor tratamiento a las Plantas sembradas en los espacios públicos. Para que sean plantados con criterios coherentes al contexto; es decir, sabemos que las platas requieren ciertas condiciones para  poder vivir, crecer y multiplicarse.

También que las existentes-las plantas – reciban cariño y calor humano, para que luzcan sanas y hermosas. Recordemos que las plantas verdes, respiran veneno(CO2); y a cambio nos devuelven el maravilloso oxígeno, para que nosotros podamos también vivir, crecer y multiplicarnos; antes de irnos de este generoso y sufrido planeta.

Nota: Hace muchos años, en  las escuelas se cantaba un himno al Árbol, recuerdo que dos de sus versos decían así:

 ¡Al árbol debemos solícito amor!

¡Jamás olvidemos que es obra de Díos!

Colaborades:
Jose Guevara Naar – Asesor artistico de la fundacion teatro de titeres Jau Jau
Luis Reyes – Presidente de la fundación teatro de títeres Jau Jau
Isnaldo Carvajal – Asesor técnico de la fundación de teatro títeres Jau Jau

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