Roraimanews

EL PROBLEMA DEL ESEQUIBO

La verdad es que este problema es fácil de resolver, pero a pesar de ser fácil los estorbos y las ganas de figurar de los responsables siempre han sido detonantes ciertos para volverlo cada vez más difícil  y pienso que hoy la situación está en alerta roja.

¿De qué trata este problema? Trata de la manera en que la diplomacia sucia inglesa quiso despojar a Venezuela de ciento y pico mil de kilómetros cuadrados de su territorio.  Después de comprar a los holandeses un pedacito de territorio y conformar un pequeño núcleo urbano en la ribera oriental del río Esequibo cerca de su desembocadura al océano Atlántico al que llamaron Georgetown con una población mixta de afrodescendientes, ingleses e hindúes, decidieron cruzar el río y poblar su ribera occidental sin tomar en cuenta que el mapa de la Venezuela de esa época señalaba que el Esequibo era el límite sur del país; en otras palabras que Venezuela terminaba (o empezaba)  en la ribera oeste del río Esequibo.

Según el Utis Possidetis Juris, que es un principio de Derecho Internacional, este límite siguió siéndolo después de la transformación política de Venezuela al pasar de ser colonia española a República en 1821. En 1828, desde Bogotá, el Libertador le envió una comunicación a la Corona Inglesa exigiéndole que sus súbditos respetaran el territorio de Venezuela, y amenazó con enviar al ejército si  no se retiraban de dicho territorio porque no tenían ninguna soberanía en la ribera occidental del río.

Así las cosas, y sin molestarse en contestar esta misiva,  la cancillería inglesa dejó pasar unos cuantos años y el gobierno de Paez no estuvo pendiente de resguardar esa costa fluvial ni de poblarla, a pesar de conocer sobre el reclamo que hizo Bolívar y  haber promovido una política de inmigración en de alemanes en el centro norte del país, en su segundo gobierno; En 1846 los ingleses iniciaron una delimitación limítrofe in situ y tuvieron que suspenderla y retirar los hitos que ya habían colocado desde cerca a la desembocadura del Orinoco hasta el cerro Roraima. Paez indignado le exigió al rey ingles que no debía repetirse esta malévola acción y el rey le contestó que él no tenía ningún problema en retirar los mencionados hitos limítrofes, que, incluso, llevaban el emblema de la corona inglesa pero lo amenazó  manifestándole  que estuviera muy claro que no por ésto – o sea por el retiro de los hitos –  el problema se habría terminado. Paez busca al Dr. Alejo Fortique, experto abogado y conocedor del   territorio guayanes y preparó  una expedición  para hacer un levantamiento topográfico del espacio fronterizo del Esequibo.

Fortique hubiera resuelto el problema porque con acudir a Londres y explicar la situación los ingleses hubieran tenido que ceder, pero no fue así. Pasaron los años y los colonos ingleses siguieron ocupando ilegalmente el espacio mencionado. La cancillería inglesa ni corta ni perezosa,  contrató  a un explorador austriaco quien, en su primera expedición le dio la razón a Venezuela señalando como limite al río Esequibo, y ¡cual no sería el regaño de lord Salisbury!  Que en su segunda y tercera exploración casi nos deja sin las bocas del Orinoco  teniendo  la insolencia de clavar la bandera británica en pleno Delta del Orinoco. Esto ocasionó un serio conflicto diplomático entre los dos países que culminó cuando se aceptó por ambas partes instalar un Tribunal Internacional y proceder a legalizar un Laudo Arbitral en 1899. El presidente del laudo era un ruso, dos abogados ingleses que defenderían a Inglaterra y dos abogados estadounidenses que defenderían a Venezuela.

Cabe preguntarse porque el Presidente Ignacio Andrade decidió que fueran dos abogados gringos nuestros defensores y no dos criollos. La respuesta a esto tiene que ver con el desempeño profesional del Dr. Benjamin Harrison, expresidente estadounidense  y la minusvalía  en que se encontraba la república venezolana frente al imperialismo europeo, especialmente  Inglaterra. Andrade pensaría que era mejor confiarle a los abogados gringos la defensa venezolana  quienes irían a cobrar buen dinero por su trabajo y, conociendo el desempeño de Harrison podría garantizar éxito en el asunto Lástima que eso no fue así. A pesar del magnífico trabajo de la defensa venezolana, el Presidente del Tribunal el magistrado de origen ruso V Martens sentenció a favor de Inglaterra y en 1922 la comisión suiza encargada de delimitar la nueva linea fronteriza terminó su trabajo en el terreno y el asunto se dio por concluido.

Sin embargo, el otro abogado, Severo Mallet-Prevost, compañero de Harrison fue tan leal en su trabajo de representación, que al descubrir la componenda ideada por los abogados jueces ingleses y el Presidente ruso del Tribunal Arbitral  para despojar a Venezuela del territorio del Esequibo, días antes del fallo de 1899, decidió escribir una carta-denuncia y exigió a sus familiares que dicha carta fuera revelada ante la opinión pública internacional después de su muerte. Dicho documento fue efectivamente publicado en 1949 y fue la base de la diplomacia venezolana ante la ONU  para exigir fuese anulado el laudo por fraudulento, irrito y nulo en 1962.

En 1966, los guyaneses obtienen su independencia del Reino Unido y ese mismo año en la ciudad de Ginebra se celebró el Tratado de Ginebra que abre las puertas a Venezuela a iniciar una nueva reclamación justa y necesaria, ante tanta desvergüenza imperialista; el Protocolo de Puerto España se desentiende del problema y su solución discutida y aprobada allí por las dos partes enfrentadas  nunca se cumplió. Hasta hoy.

El gobierno guyanés, ni corto ni perezoso, promueve la explotación minero-forestal en un territorio que está en discusión violando descaradamente lo dispuesto en el Acuerdo de Ginebra, se opone a la cedulación de los pobladores y por ultimo ha llevado a la Corte Internacional de la Haya la defensa y sus pretensiones expansionistas,  sin el concurso de Venezuela volviendo una vez más a violar lo acordado en Ginebra, tratando de volver a los resultados nulos e írritos del Laudo de 1899. Todo esto bajo amenaza tipo militar y con el apoyo de Inglaterra y la OTAN. 

La Oficina de Asuntos del Esequibo en  la Casa Amarilla en Caracas es conducida por el coronel retirado  Pompeyo Torrealba quien ha disertado acerca de este problema en numerosas conferencias dictadas por todo el país, logró que los soldados venezolanos no exhiban en su uniforme la palabra frontera, por la sencilla razón que la frontera no está situada en Anacoco sino en el río Esequibo; está promoviendo la inmediata cedulacion de todos los habitantes del territorio de Esequibo, ha sido amenazado por el gobierno guyanes, recomendó al comando estratégico operacional del ejército del pais  movilizar miles de soldados y piezas de artillería de última generación, está en contra de asistir a la Haya y tiene elaborado un plan educativo a largo plazo, mediante la creación de un centro técnico productivo bilingüe agropecuario en el Bochinche donde existió hace años un cuartel del ejército que absorberá a la población joven esequibana para enseñarles el español y nuestra geohistoria.

Yo lo conozco, lo invite a disertar sobre el problema del Esequibo en varias ocasiones en auditorios de liceístas y no liceístas y le recomendaría  usar la magistral defensa que elaboró el Dr Benjamín Harrison mediante su masiva difusión en la prensa internacional de manera digitalizada, en anime, y cualquier otra nueva y creativa forma de edición de vanguardia para ser exhibida en los países enemigos del gobierno popular venezolano y conquistar el corazón de esa gente. Que mejor que usar a un presidente gringo para eso.

Lic. Roberto Meinhold Nuñez